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Del Pavo Real al Tabanco de las Banderillas

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Del Pavo Real al Tabanco de las Banderillas

Caminamos por la calle Caballeros en dirección al Tabanco de las Banderillas situado en el número 12, haciendo esquina con calle San Pablo. Cuando transitas por estas calles del barrio de San Miguel, es inevitable pensar en figuras como Lola Flores, La Paquera, D. Antonio Chacón o Manuel Torres. De divagar en los grandes imagineros como el maestro Juan Martínez Montañés y sus diablos de la iglesia de San Miguel o su discípulo José de Arce que se alojó por unos años en esta misma calle.

Historia y arte van juntas de la mano en este arrabal y cuando lo maridamos con vino de Jerez mucho mejor, para esto último están sus Tabancos.

Entramos con paso firme en Las Banderillas, un Tabanco donde el color rojo es el predominante. Nos sentamos junto a la barra y contemplamos el establecimiento; su ambiente es como si entraras a un tendido, un local que respira tauromaquia por “los cuatro costaos”, colgando de sus paredes carteles de toros, percibiendo capotes y monteras los cuales adornan las botas de vino de Jerez. El Tabanco se divide en tres partes, una a la izquierda según entramos, que recuerda al colmao madrileño o estilos a las abacerías sevillanas de la zona del Arenal. La segunda, la zona central y más alargada nos informa de la gran variedad de vinos que comprende el establecimiento y a la derecha y tercera parte, el “tablao” o tablado, donde en forma de atrezzo da cabida a toda una andana de nueve botas donde se expiden los jereces: fino, oloroso y cream.

Las Banderillas aparte de Tabanco es también un despacho de vinos, donde podemos encontrar toda una variedad bastante amplia de jereces tanto a granel como primeras marcas, localizamos un buen Vermut o Vermout como más preferíais leerlo, acompañado como no de su inseparable sifón, también se despachan vinos de las tierras de Chipiona como el Moscatel. Pero el vino más famoso en las Banderillas, es sin duda alguna su extraordinario Palo Cortao, un jerez de extraordinaria calidad a un gran precio, siendo unos de los vinos más consumido en Las Banderillas.

Para maridar nuestros vinos, pues unos chicharrones de esos que “quitan el sentío”, un excepcional, para mi gusto particular, queso de Ocaña procedente de Toledo. Y si nos aventuramos en su amplia carta, encontraremos diferentes variedades de chacinas, como la morcilla, butifarra, chorizo picante, jamón y en los platos calientes observaremos que van desde el estofado a las almejas, pasando por la jerezana tapa de sangre con tomate y por supuesto el recomendable “Rabo de toro”, exactamente como se dice en Jerez.

Justamente esa es la tapa que le sirven a unos turistas que pasaban por allí, se la despacha el veterano hostelero Luís Pino, el guerrero que está tras la barra. A continuación nos atiende con la profesionalidad que le caracteriza, nos llena una buena copa de fino de primera marca. Y nos narra; “Las Banderillas tuvo su apertura en agosto del 2012, aquí tuvo su tabanco el padre de Lola Flores, donde seguramente tuviese sus primeras actuaciones”, el establecimiento que tuvo D. Pedro Flores también conocido como “el Comino” se llamaba anteriormente “el Pavo Real”. Allí como en muchos tabancos de por aquel entonces, eran propensas las denominadas jergas o juergas gitanas “y donde se entonaban pa cantar”, Nos comenta Luís y concluye; “hoy en día hay actuaciones en Las Banderillas pasando desde el flamenco fusión al flamenco más puro”.

El establecimiento antes que se me olvide, también poseen un Brandy de Jerez a granel muy recomendable, sin duda alguna el Tabanco Las Banderillas es un lugar de encuentro, de fisionomía costumbrista taurina y excelentes vinos. Su público, desde parroquianos como el amigo Mauro para el que lo conozca a una clientela de todas las edades.