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‘Duende’ para el International Sherry Week

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‘Duende’ para el International Sherry Week

“Albariza, Tiza y Albero es Viña, Trabajo y Suelo. Eso son nuestros principios, sobre ellos construimos Jerez” Antonio Flores Pedregosa.

“La bodega está en silencio (…)” el alma de Jerez te envuelve en cada paso que damos sobre el adoquinado, que gran forma de reivindicar lo nuestro, que gran forma de celebrar el International Sherry Week.

Son las nueve menos cinco minutos. Estamos en ‘Villa Victorina’, un espacio extraordinario, hermoso y evocador, todo un pulmón en esta pequeña ciudad del Vino de Jerez, enclavada idílicamente entre la Catedral y el Alcázar. Se presentan diez generosos de González Byass para catarlos, lo mejor de las Soleras de las bodegas fundacionales de esta jerezanísima casa. Y Yo, que soy de esos que suele ahorrar
agua, y por tanto sólo bebo vino. Ante esta tentativa – difícil lo tenemos- intentaremos cumplir protocolo.

La exposición de la Cata de jereces es asombrosa, se dividen en tres partes claras: Una la biológica con tres generosos como Fino Tío Pepe, Amontillado Viña AB y Amontillado viejo más de treinta años Del Duque. La segunda oxidativa, Oloroso Alfonso, Palo Cortado Leonor doce años y el VORS Apóstoles y para finalizar la categoría de Dulces, Solera 1847, el Oloroso dulce Matusalem “todo un vino de pañuelo”, Nectar PX y el excelentísimo VORS Noé.


Suena la música de introducción, – ahora son las nueve de la noche en punto- y, comienza el rodaje en directo para medio mundo. Parece sonar la instrumental básica de un grupo de Rap. La música Rap, -para los que no lo conocen- es comparable al flamenco de Estado Unidos, folclore de sentimientos de la clase popular entre ‘quejio’ y las ‘jerga’ urbana. Si acercamos una cata de esta índole a la sociedad, mediante una música popular norteamericana parecida en propiedades al Cante de gañanía, vamos en buen camino. Si se expresan los sentimiento de manera notable y cercana mucho mejor, y si encima sumamos el entusiasmo y el ‘duende’ de Antonio Flores se consigue la plenitud.

Algunos catalogan a Antonio Flores como el poeta contemporáneo del vino de Jerez, sin embargo, desde mi punto de vista, esa relación es más equiparable a lo que se denomina en Jerez ‘Duende’. Flamenco puro y duro, sentimiento del que está a pie de bota y cada nota que se habla es pasión por el trabajo. Clasificar cada casco, el rodar esas barricas por los arrumbadores a través de la crujía, rociar nuestros jereces a partir de las siete de la mañana junto al silencio de la bodega, escuchando una leve cascada y un aroma a esa levadura que sólo unos pocos son privilegiados de vivir. ¡Vivencia pura! Y justamente, esa experiencia es lo que Antonio sabe transmitir perfectamente a los que les escuchan.

La cata Internacional con ‘Hashtag’ o almohadilla en español; #Iswandtiopepe, es una magistral explicación vertical de cada uno de los estilos de crianza y soleras de Jerez. Y si el vino más joven que se dispone en la cata de ‘Villa Victorina’, es Tío Pepe con más de cuatro años de crianza por el sistema de Criaderas y Soleras y este es el que rocía como sobretablas al Amontillado Viña AB, aquí hay Jamón pata Negra denominación de origen cinco Jotas.

Cada Frase de Antonio Flores es un ‘Palo flamenco’ de sentimiento hacia lo que conoce como la palma de su mano, sólo en la crianza biológica catalogar a Tío Pepe, – el buque insignia de la Casa bodeguera- como la “juventud donde Dios hizo la luz y la reflejó en Tío Pepe”. Al amontillado Viña AB, “la madurez de Tío Pepe, completamente estructurado” y Del Duque un VORS “sabio” del pasado, “parece que hemos abierto las puertas de un anticuario”, es transmitirte ‘el Duende’.

La explicación oxidativa del magnífico Oloroso seco Alfonso, pasando al Palo Cortado Leonor de más de 12 años al majestuoso VORS Apóstoles, uno de los vinos más difíciles de Jerez, catalogado por Antonio Flores como el “vino Rebelde”. Nos adentra en la otra gama para deleitarnos en una cata de dulces, comenzando por el Oloroso Dulce o Cream Solera 1847, a través del impresionante Matusalem, indicando al Pedro Ximénez Néctar proveniente de una crianza de 8 años y su característico color ébano y alcanzar al negro e impenetrable Noé, un PX catalogado como uno de los mejores vinos de España, “las lágrimas de Dios que endulzan nuestro paladar”.

Una gran Cata sin duda alguna, con una gran repercusión internacional sobre todo por las redes sociales, que junto a otros muchísimos eventos organizados por el Consejo Regulador del Jerez y la Manzanilla, particulares y bodegas, va acercando al Jerez hacia la universalidad que le corresponde. Enhorabuena.

Nuestro más sincero agradecimiento a Ángela y Carlos González-Gordon por su excelente trato, a José Argudo por su confianza, a Álvaro Plata por su gentileza y Antonio Flores por la gran ilustración.