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Entrevista a James Hennessey

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Entrevista JLB

Jerez de la Frontera, España, 20:00 horas de un jueves cualquiera, abro el Whatsapp y pulso el botón de vídeo llamada. Conectamos con San Francisco, California, 11:00 horas, nuestro entrevistado se prepara para contestar nuestras preguntas.

James Hennessey es un joven estadounidense de 21 años y a su edad, por fin puede beber vino de forma legal en su país. Durante 10 meses ha estado viviendo, estudiando y trabajando en España, en concreto en Cádiz, y hace unos meses regresó a EEUU. Aunque es de San Francisco, al norte de California, ahora mismo continúa con sus estudios en la Universidad de Washington. James es un apasionado del deporte y de la naturaleza, por eso aprovecha los fines de semana para visitar los parques nacionales que hay cerca de su universidad. Le encanta pasar tiempo con su familia, en torno a una mesa, jugando a las cartas, a juegos de mesa, comer bien y brindar con un buen vino de Napa Valley o de Jerez.

José Luis Baños: JLB / James Hennessey: JH

J.L.B: ¿Por qué y cuándo decidiste venir a Cádiz?

J.H: Desde que tenía 12 años quería aprender español y estudiar en un país extranjero. Mi ilusión era viajar a Suramérica o Centroamérica porque son lugares cercanos a California donde se habla el español. En ningún momento se me había pasado por la cabeza viajar a España. Estando en la Universidad de Washington, en la asignatura de español, una oradora nos comentó que existía un programa con la Universidad de Cádiz para poder aprender español. Ella nos habló de los detalles programa, de las tradiciones españolas y andaluzas, así como la duración y en qué consistía. En ese mismo momento me entraron ganas de viajar a España y me puse a buscar información de Cádiz por internet. Fue así, un día al azar, me gustó la explicación de la oradora y sin pensarlo me fui.

J.L.B: ¿Cómo ha sido tu experiencia en España?

J.H: Nada más llegar, me puse a trabajar y estudiar en la Universidad de Cádiz. En el Campus de Jerez daba clases de conversación a los alumnos del Grado de Turismo, 3 o 4 días por semana y la verdad es que me lo pasaba muy bien. En la Universidad de Cádiz o ‘Cai’, asistía a diferentes clases: Humanidades y Español, Historia del Arte, Historia de España, Lingüística, Literatura, etc. Entre tanto trabajo y tantas clases, los fines de semana los pasaba con mis amigos entre bares, playas, tabancos, bodegas, escapadas… disfrutando de las costumbres de aquí. Me gustaba llevar la vida de los vecinos de la zona y sentirme como un gaditano y jerezano.

J.L.B: ¿Qué es lo que más te ha gustado de la zona? ¿Con qué te quedarías?

J.H: Es difícil de describir con palabras. Sin duda ha sido la experiencia más fuerte de mi vida durante 10 meses. ¡Fue genial! Flipo con Cádiz y flipo con Jerez. Si tuviera que quedarme con algo me quedaría con la forma de ser de la gente. Son muy graciosos. En mi país, me llevo bien con mi gente, pero echo mucho de menos la forma de hablar y de bromear de Andalucía. Me gusta la provincia de Cádiz, su cultura, sus fiestas y sus tradiciones. En California no tenemos una cultura tan especial como la de Cádiz, a eso hay que sumarle la ubicación tan singular que tiene y su cercanía a Marruecos y Portugal. Yo estoy completamente enamorado de la provincia de Cádiz y de sus gentes.

J.L.B: ¿Cómo conociste los vinos de Jerez? ¿Has visitado alguna bodega?

J.H: Antes de llegar a Cádiz ya tenía constancia de la importancia de los vinos de Jerez por los anuncios de la tele y por internet. En realidad no empecé a tener conocimiento de los vinos hasta que un amigo de Jerez me habló de ellos en las zambombas navideñas. Ese día fue la primera vez que visité una bodega, conocí y caté los vinos. Mis amigos y yo lo pasamos muy muy bien en Viña La Constancia, salí de allí contento y con amplios conocimientos en el mundo del vino. Fue una visita privada y muy personalizada a una pequeña bodega local, auténtica. Nos marchamos con una botella de vino Oloroso para disfrutar durante las zambombas con mi guía, y desde entonces muy buen amigo. Fue una experiencia inolvidable. ¡Ya tú sabes José!

Entrevista JLBJ.L.B: ¿Qué opinas de las Zambombas y de la Feria de Jerez?

J.H: Después de haber vivido durante 10 meses en la provincia de Cádiz, si tuviera que elegir un solo evento para volver a repetir (ojalá pudiera volver todos los años), elegiría sin duda las Zambombas de Jerez. En la Feria del Caballo me lo pasé genial y es una pasada, las luces, los disfraces (trajes) y el sentido de tradición, pero me quedo con las zambombas. Era Navidad y había un ambiente muy especial en las calles y plazas de Jerez. Todo el mundo cantaba temas únicos en torno a una fogata, en los barrios más conocidos de la ciudad. Me encanta el ambiente navideño que se vivía en las calles y las zambombas me recordaron a mi familia, a las tradiciones de casa, pero con un giro andaluz. Un ambiente lleno de sentido de fraternidad, amistad, música, tradición y por supuesto, con vinos de Jerez.

J.L.B: ¿Cuál es el vino de Jerez que más te gusta?

J.H: Entre todos los tipos de vinos, prefiero el fino y mi favorito es el de Viña La Constancia, por el sabor, por el cariño de su gente y por el carácter artesanal. Cuando regresé a California traje en la maleta unas botellas de vino para compartirlas con mis amigos de aquí. Tengo que decir que en realidad no he tomado un vino de Jerez que no me haya gustado, probé tantas variedades en la Feria del Caballo que no podría decantarme por uno. Los vinos de Jerez, por lo general, son únicos, porque más allá de lo que se ve, están respaldados por una comunidad. Cuando compras una botella de vino de Jerez, estás comprando arte. El vino jerezano te da la oportunidad de convivir con su gente.

J.L.B: ¿Se pueden encontrar con facilidad vinos de Jerez en California?

J.H: En varias ocasiones he intentado comprar vino de Jerez en San Francisco y aunque no hay mucha variedad, se puede encontrar.

J.L.B: Vives cerca de Napa Valley, una de las zonas vitivinícolas más importantes del mundo. ¿Cómo es Napa Valley?

J.H: ¡Es una pasada! Cuando mi familia de fuera me visita, solemos pasar la mayor parte del tiempo en Napa Valley porque les encantan las bodegas de allí. Yo vivo a 30 minutos del corazón de Napa Valley. Cuando hemos visitado alguna bodega, no he podido aprovechar al 100% la visita ya que hasta los 21 años no podía catar los vinos y siempre he ido como chófer para que mi familia pudiera beber vino. Es una zona muy bonita, con buena temperatura y los paisajes son bellísimos en el Valle de Napa Valley. Las bodegas aquí son muy diferentes a las de Jerez. En Jerez cualquier persona puede visitar una bodega y disfrutar de sus vinos, aquí sin embargo es todo como más exclusivo y más costoso. En mi opinión, en Jerez hay más cultura por los vinos, y en Napa Valley no veo tanta tradición.

J.L.B: Cuéntanos alguna anécdota que te haya pasado en España.

J.H: Tengo muchas anécdotas, pero una me llamó especialmente la atención y tuvo lugar recién llegado a España. Un día decidí coger el tren de Málaga a Dos Hermanas y llegado a Dos Hermanas tuve que esperar dos horas para poder coger el tren que me llevaría hasta Jerez. Iba acompañado por un gran maletón. Me sentí un guiri perdido por España. Al llegar a Dos Hermanas quería sentarme y me puse a buscar sitio en la estación. Una pareja de ancianos de unos 70 años de edad me llamaron: -“Oye guiri, ¿quieres sentarte?”. Fueron una pareja súper simpática y me trataron muy bien. Tras dos horas hablando con ellos sobre sus vidas, me invitaron a un café y a una caña de chocolate. Es una de esas cosas tan lindas que me enamoran de Andalucía, los pequeños detalles. Un pequeño gesto que no olvidaré en la vida.

J.L.B: Algunas palabras para despedirte.

J.H: Que ‘pechá’ de ganas de volver, de vino, de flamenco y de Andalucía. Gracias por apoyar y ser parte de una comunidad tan abierta y acogedora para el resto del mundo. ¡Viva Jerez!