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Jerez, a la espera de La Junta para cerrar acuerdos sectoriales

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Gama de Vinos de Jerez

Mientras que la comisión técnica creada por el Consejo Regulador avanza con lentitud en el debate de los grandes temas sectoriales, las organizaciones trabajan en otro plano, con contactos al máximo nivel, e incluso desde las bodegas se deja entrever la posibilidad inminente de acuerdos sobre algunos de los asuntos que se quieren reformar del pliego de condiciones de la denominación de origen. Eso sí, ante la falta de consenso en el sector, se tantea la posición de la Junta ante acuerdos que sean “de amplia mayoría”.

El Marco de Jerez tiene encauzados algunos de los grandes temas que tiene sobre la mesa para la modificación del pliego de condiciones de las denominaciones de origen Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, algunos de ellos objeto de debate desde hace más de una década (caso de la supresión de la elaboración y comercialización de fino en Sanlúcar). Fuentes del sector consultadas consideran que sería posible un acuerdo rápido “muy amplio” al respecto, si bien, antes de dar pasos definitivos, echan en falta por ahora una mayor implicación de la Junta de Andalucía para que dicho acuerdo pueda salir adelante de manera efectiva.

Este acuerdo sería sobre tres de los ocho o nueve temas que hay sobre la mesa para su modificación. En principio, abarcaría la delimitación estricta del fino y de la manzanilla, que en la práctica supondría la desaparición del llamado fino de Sanlúcar; el adiós de los graneles –al menos tal y como los conocemos ahora-, con la eliminación definitiva del ‘bag in box’; y, por último, la ampliación de la zona de crianza a la zona de producción, una nueva oportunidad de negocio para todas las bodegas y cooperativas radicadas más allá de Jerez, El Puerto y Sanlúcar. Las bodegas de Fedejerez, los viticultores de Asevi-Asaja y las cooperativas estarían en disposición de alcanzar un rápido acuerdo al respecto después de meses de negociación que por ahora han resultado infructuosos, entre otras cosas porque el sector ha ligado la suerte final de estos y de los otros temas que hay sobre la mesa –entre los que hay que destacar la reducción de la nomenclatura de los tipos de Jerez y el posible amparo de determinados blancos tranquilos- en un esfuerzo autoimpuesto por acudir de una sola vez a la Junta de Andalucía (y de ahí al resto de Administraciones) con la modificación de los pliegos de la denominación de origen.

Como se recordará, el sector creó hace unos meses una comisión –conocida en el sector y medios de comunicación como ‘supracomisión’, no sin un punto de ironía- para que fuera debatiendo sobre estos y otros temas, de manera que cuando llegaran al pleno del Consejo Regulador ya estuvieran más que encauzados. Durante este tiempo, la comisión no ha sido todo lo ágil que se esperaba –entre otras cosas no siempre acuden las mismas personas, lo que a veces motiva reiteraciones, también se evidencia en algún caso falta de preparación sobre temas concretos e incluso se dan algunos despistes, por no hablar del escollo permanente que supone el mantenimiento de determinados vetos-, lo que por momentos ha hecho que parte del sector llegase incluso a cuestionar su propia existencia.

Lo que ocurre es que de manera paralela a los debates de la comisión, los máximos responsables de las organizaciones sectoriales y los principales bodegueros han seguido y siguen hablando. Por eso, aunque aparentemente no haya avances prácticos en la comisión, los contactos y conversaciones que se han ido produciendo en un plano superior apuntan a que un amplio acuerdo está encauzado a falta de detalles y que incluso se ha comenzado a sondear a la Junta de Andalucía para ver qué le parece. Porque la clave está en la Junta. Y decimos la Junta y no exactamente la Consejería de Agricultura porque se apunta más alto, ya que se piensa que Manuel Jiménez Barrios, vicepresidente de la Junta, chiclanero y, por tanto, conocedor del sector, puede ser la persona indicada para desatascar la situación.

En definitiva, refiriéndonos a cómo se contempla este asunto desde Jerez, hay que decir que el escenario se retrotrae al que había hace cosa de un año, antes de que se creara la comisión. No se trata tanto de ir superando vetos y contrapropuestas a las cuestiones que hay sobre la mesa –la mayoría de bodegas de Sanlúcar, tanto por lo que se refiere a los graneles y ‘bag in box’ como a la delimitación estricta de zona de producción de fino y manzanilla- como de buscar una solución de conjunto. Y desde la mayoría del Marco se estima que aunque no se haya logrado el consenso, existe la posibilidad de un acuerdo lo suficientemente amplio – “y democrático”, según enfatizan fuentes consultadas- como para que la Junta abandone el mantra del consenso y dé carta de naturaleza a acuerdos que superan más del 80 por ciento de la representatividad del sector.

Sobre el resto de asuntos, se entiende que podría llegarse a acuerdo rápidos si se resuelve el ‘nudo gordiano’ de los grandes temas y así sumarse al acuerdo global. La reducción y españolización de la nomenclatura de los tipos de Jerez (hola, oloroso y amontillado dulce; adiós, cream y medium) no genera por ahora unanimidad básicamente porque hay marcas que ligan su nombre al tipo –caso sobre todo de la palabra cream- pero no parece un asunto insalvable. Sobre los blancos, sobre este nuevo intento de que Jerez-Xérès-Sherry acoja vinos tranquilos, hay acuerdo en que se acogería a vinos que aporten prestigio y valor a la ‘marca Jerez’ y que se trata más de dar cabida a los llamados ‘nuevos jereces’ (vinos de pago, vinos con 15 grados naturales, vinos que recuperan antiguas varietales y viejas prácticas) que no a los blancos de uva palomino que casi todas las bodegas tienen en su portafolio, pero por ahora tampoco hay acuerdo sobre cuáles serían esos límites…

Y todo esto con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina. Curiosamente, las elecciones se valoran desde el Marco de Jerez más como una oportunidad que como un nuevo impedimento (se trata de un período, al fin y al cabo, casi inhábil, al que luego le sucede la formación de un nuevo gobierno en el que cabe la posibilidad de que haya nuevos nombres desconocedores de los temas y sus detalles y que incluso pueden ser de otros partidos) y creen que el acuerdo, no ya el interno, sino el de verdad, el acuerdo con la Junta de Andalucía, podría ser factible incluso antes de la fecha electoral del 2 de diciembre. Es un objetivo difícil pero es en lo que se está trabajando…