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Non Plus Ultra (No más allá)

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Non Plus Ultra (No más allá)

Cuando propusimos y escribimos una ruta alternativa en Jerez denominada; ‘en busca del alma de Jerez’, una de las primeras calles mencionadas fue Lealas y, justo haciendo esquina con calle Cervantes, nuestro vino parece reivindicar con su fragancia, desde las bodegas Sánchez Romate que en las calles de nuestra ciudad todavía huelan a Jerez.

Doce del mediodía, una venencia en la mano derecha de Reyes Gómez enóloga de Sánchez Romate, nos advierte que vamos a conocer de primera mano los secretos más profundos de esta casa bodeguera. La primera bodega que encontramos es la que da nombre a su ‘buque insignia’ Cardenal Mendoza, el silencio impera como si de un templo religioso tratase, el Cardenal está de retiro espiritual pero palpita levemente su aroma. “Nuestro Brandy clásico tiene ni más ni menos que quince años de vejez” afirma Reyes, “luego disponemos del Brandy de Jerez Solera Gran Reserva ‘Carta Real’ de unos treinta años de vejez y la Solera Gran Reserva Conmemorativa ‘Non Plus Ultra’” en andaluz ¡No Ni Ná!.

Atravesamos la bodega y avanzamos por el llamado ‘Patio Lealas’, se escucha el bombear de ‘las micros’ trasegando a través de innumerables gomas desde los cascos a los depósitos. “Este es el corazón de la bodega” afirma Reyes. “Y aquí llegamos a una de las bodegas de Sánchez Romate que más me gustan” indica Marina Ramos tercera generación de accionistas y entusiasta de nuestros generosos, y ¿cómo se llama? señalando a la estancia,  “la bodega las Viñas” nos contesta amablemente Reyes.

Efectivamente, estamos en la bodega de crianza biológica, donde descansan la mayor parte de los delicados Finos y los grandes Amontillados. Aquí concretamente es donde se puede contemplar con mayor satisfacción la mano de la enóloga o enólogo. En este caso, Reyes se dirige a una bota seleccionada por ella misma y nos venencia este gran Jerez Fino.

Los cuidados en esta bodega son constantes, el suelo está recién regado y la humedad que desprende el albero es mucho más intensa que en la bodega de Cardenal Mendoza. En la varilla de la venencia se aprecia la abundante flor que tiene este casco. “Hay que amortiguar la temperatura, sobre todo a causa de los picos de calor”. Efectivamente, los picos de calor o los altibajos de subida de temperatura sobre todo en verano, -por poner un ejemplo, podríamos referirnos a la diferencia climática que ha habido en este verano entre Julio y Agosto-, esas variaciones pueden ser perniciosas para la flor, en este caso para evitarlo, se debe de regar con más frecuencia para conseguir el grado de humedad óptimo para que la crianza biológica siga su curso y adquiera las propiedades organolépticas que desee el enólogo.

¡Este Fino es Manteca! Y no porque lo digo yo, las mismas investigaciones de la Universidad de Pablo Olavide de Sevilla afirman que la flor que se da en la bodega ‘Las Viñas’ es distinta a todas las demás bodegas que han procesado su investigación. Tres son los Finos que mantiene en la actualidad Sánchez Romate, el Fino Romate, Marismeño y Perdido un Fino en rama de altura.

Pasamos a otra gama y probamos uno de los amontillados para mi gusto, más personales de Jerez, el soberbio N.P.U. Un estructurado Jerez con un persistente largo, este vino es lo que designan los arrumbadores como ‘Canela en Rama’, todo un privilegio degustarlo a pie de bota y sumergirse en esta atmósfera barroca. Yo personalmente siempre he llamado al Amontillado el “vino chivato”, ya que cuando se trasiega o se aspilla un cachón, pierna o andana, solo unas gotas que caigan en el suelo hacen oler toda una bodega. N.P.U es a lo que se refieren nuestros mayores como “Un vino de pañuelo”.

Recorremos “el pasillo del Pedro Ximénez” donde Marina nos da a degustar uno de sus vinos favoritos ‘Duquesa’, hasta alcanzar la Sacristía, justo allí nos reunimos con Anunciación Rivelott antigua consejera de la empresa, y Stefano Sperati. Pues ya estamos todos ¿no? ¡Vamos allá!

Dirigiéndonos hacia la zona de embotellado allí Paco Garrido, presidente de la orden de los cabales del vino de Jerez, perteneciente a la Real Academia San Dionisio y uno de los artífices junto a mi padre, Manuel Becerra de instituirme en el vino de mi tierra, mediante la ceremonia de introducir mi chupete en Oloroso el día de mi bautizo. Hace dotes de destreza y nos venencia un ‘entrefino’ o Fino amontillado -designación dada por los más puristas-, de alta selección y elegido por el mismos Luís Diez ¡Puro Jamón pata negra!

Todo un lujo poder disfrutar de esta jerezanísima bodega, de sus secretos, de desnudar al fin sus muros cada vez que pase por la calle Lealas…

Nuestros más sinceros agradecimientos a Anunciación por su atención, a Marina por su disponibilidad y a Reyes por su ilustración.