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Petra: Una Taberna, Muchas Historias

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Petra: Una Taberna, Muchas Historias

Petra: Una Taberna, Muchas HistoriasLa Calle Porvera es una de las arterias principales del casco histórico jerezano, su denominación de ‘Porvera’ es debido a la referencia de la vía que iba “por la vera de la Muralla”. Justo en esta misma calle existen varias referencias, pero sin duda la más conocida por todos los jerezanos es un establecimiento singular. La Taberna Petra.

Un abrevadero de vino para algunos, un sitio de arte para otros. Para el que escribe es introducirte en una pequeña burbuja del tiempo, uno de esos lugares que perduran en Jerez frente por frente a la escuela de Arte y Oficio.

“Refresca el vaso”. Manuel Segura Loma gerente de la Taberna Petra desde 1999 escancia con arte un fino de primera marca. “Este establecimiento abrió sus puertas en el año 1938” afirma orgulloso, “ya ha llovido” contestamos. Lo inauguró su abuela “(…) mi abuela Petra Berraquero Torreglosa” asevera más orgulloso aún. Manuel habla con nosotros amablemente mientras se mueve magistralmente por la barra. ¡No para de expedir vino de Jerez!

Petra: Una Taberna, Muchas HistoriasSon las trece horas más o menos y se nota que los parroquianos han cambiado hace tiempo el ‘tercio’, mayoritariamente están bebiendo fino bien frío, aunque algún esporádico mantiene la copa de Oloroso o Amontillado junto a un periódico deportivo.

“Aquí paraba “Tío Manolo” o Manuel Domecq, el hermano del Márquez de Domecq”. Creemos situar en este lugar por la referencia que nos dan a Manuel de Jesús Domecq, el escultor del busto de Pedro Domecq Lustau y San Juan Bautista de la Salle, aunque parece que esta última obra pétrea la esculpiera Chaveli. También sabemos que en ese mismo lugar se tomaba la “arrancaera” el pintor jerezano Carlos González Ragel, creador de la afamada ‘esqueletomaquía’ que tanto furor hizo en Madrid. Y “las espuelas” artistas de renombre como Fernando Terremoto y Tío Gregorio ‘el Borrico’.

Petra: Una Taberna, Muchas HistoriasEsta misma Taberna se denominó anteriormente Casa Petra, de ahí muchas veces la confusión que tienen numerosos jerezanos al referirse a este castizo establecimiento. Era una ‘Casa’ con carácter de Tabanco, donde no existían -parece ser- las escupideras, parafraseando al erudito Juan de la Plata, Casa Petra era “un lugar para ir a beber y escupir en la calle”. Los tiempos han cambiado obviamente, y ahora alguno echa algún ‘gargajillo’, con respeto, eso sí. Los vasos grandes de vino eran conocidos como ‘campana’ y los más cortos ‘media campana’.

Hoy se bebe en cortito o catavino, y se expiden nuestros generosos tanto a granel como de primeras marcas, “aquí se venden fácilmente cerca de las seis o siete cajas de La Ina a la semana y, sin ayuda de Joaquín Sabina y su canción 19 días y 500 noches” Ole ahí, “así es, no tienen ‘jartura’” presume Manuel.

La Taberna Petra es uno de esos lugares que lo cortejan parroquianos de toda la vida, generalmente parroquia masculina. Antes Petra abría a eso de las cuatro de la mañana, hoy en día su hora de apertura es a las siete y media, “yo llego y, te puedo asegurar que este establecimiento es de los pocos que te esperan en la puerta varios clientes para empezar a ‘alicatarse’”, sin duda, -hay algunos hasta que mascan los vasos-. Pero eso son casos excepcionales, siempre es fácil hablar de lo malo, pero ¿y de lo bueno? En Casa Petra han compartido barra toreros de la talla del Maestro Rafael de Paula o el Juli, ‘cantaores’ de renombre como Luís de la Pica “pa to la vida” o ‘bailaores’ como Diego de la Margara.

Petra: Una Taberna, Muchas HistoriasTambién se comparten historias diarias y protagonistas de nuestro Jerez como a un parroquiano que le denominan ‘el panadero’, o la historia del ‘guardacoches’ Manuel Moya González, “que se dedicaba a ir por cañas al río de la Cartuja (Guadalete) y todo el dinero que sacaba vendiéndolas era para venir a beber aquí”. Otro personaje era Emilio el Guardia al que llamaban “el Mudo”, el mismo Emilio se hacía pasar -por lo visto- por guardia de tráfico, siempre iba con sus guantes blancos y un silbato. ¡De auténtico arte! “Luego estaba Galindo el Guardia Civil, un tío muy chico pero con la guasa más grande del mundo, no tenía guasa el gachó ni ná” nos comenta un parroquiano desde la nada.

La Taberna Petra, es sin duda una caja de sorpresas, un establecimiento con innumerables historias donde sus clientes vienen de todas partes de Jerez a tomarse unos vasos, “vienen andando, en bicicleta o como sea… desde Icovesa, del Chicle, San Telmo, la Asunción, La Plata o el Polígono, de donde sea” afirma Manuel, “¡Mira! aquí tenemos un zaragozano que afirma tener más años que Tarzán” ¡Arza! y “yo soy el nueve”, ¿el nueve? “si el nueve, me lo pusieron porque fallé el gol número nueve en un partido” responde Francisco Jiménez, pues invita a un vaso ‘Nueve’ y cuéntame quien te cambió la portería.