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Bodegas Parra-Guerrero

Dedicado a la memoria de mis abuelos, Don Antonio Parra Guerrero e Irene de la Riva y Romero de Aragón.

En 1794, Don Atanasio Guerrero Romero elaboraba vinos y aguardientes en las fincas El Colmenar y Los Castillejos situadas en Grazalema entre otros menesteres. Con el tiempo, adquirieron amplias fincas en la campiña Jerezana. Su hijo José casado con Ana de Castro, tuvo que marchar a Jerez para llevar sus dehesas y explotaciones.

En 1838, la familia se reúne con él en Jerez. Uno de los hijos de José, Pedro comenzó a estudiar obteniendo el grado de bachiller en Filosofía, más tarde se licenció en Medicina y cirugía. Se doctoró en Madrid, pero no ejerció como doctor, si no que siguió los pasos de su padre, dado que las explotaciones eran extensas que necesitaban de su dedicación. A pesar de su trabajo, nunca renunció a su profesión como médico, ejerciéndola a título gratuito para aquellos que no poseían de medios económicos.

Pedro tomó las riendas de los negocios familiares. Junto a sus hermanos, sobresalieron en la cría de caballos, convirtiéndose en los ganaderos criadores de caballos de raza española más notables de la época durante el siglo XIX.

Don Antonio Parra Guerrero e Irene de la Riva y Romero de Aragón
Don Antonio Parra Guerrero e Irene de la Riva y Romero de Aragón

La cría caballar andaluza llego a su declive. Pedro Guerrero, decidió seguir adelante, y buscó los últimos ejemplares descendientes de las castas de la Cartuja y Zapata, (Zapata, perteneciente a la familia de mi abuela, Doña Irene de la Riva Romero de Aragón y Zapata, Hierro del Bocado, que contrajo matrimonio con mi abuelo, Antonio Parra Guerrero), manteniendo así la casta y fama de su ganaderia caballar, de Tejedor, Calero, Martel, Ceiix y otras más, hasta lograr recuperar el pasado fulgor de los caballos Jerezanos. Cuál fue su fama, que aún conservamos varias de sus estirpes y nombres como Contador o Sacristán.

Al fallecimiento de Pedro, acaecía en 1904 en Jerez, le suceden sus hermanos Manuel y Maria Guerrero de Castro, siendo esta la heredera de las bodegas que posteriormente heredaria su bisnieto, Don Antonio Parra Guerrero, mi abuelo, nacido en 1901, quien las mantuvo, y prolongó la vida de las mismas en la calle La Vid, calle la Palma, el Arroyo de Jerez. En la calle de la Vid reposaron las soleras en botas procedentes de Grazalema, siendo la base de las Bodegas Parra-Guerrero que reivindicarán el origen grazalemeño de sus soleras de brandy, entre ellos EL Brandy Rey Sol.

Fue cosechero, almacenista y exportador de vinos, no solo en Europa, también en Ámerica. Sus viñedos procedian de los mejores pagos del termino, como Parpalana, Viña Real o Sta María de Gracia. En 1977, tras el fallecimiento de mi abuelo, las bodegas fueron cerradas, siendo el último bodeguero de la familia.

Yo, Priscilla Lozano Parra, llevo la pasión por los vinos de nuestra tierra en el alma. No he podido recuperar las bodegas de nuestra familia, que tras 40 años del cierre de las mismas, hoy, saco a la luz, un preciado tesoro que hemos mantenido en el seno de nuestra familia durante muchísimos años. En la bodeguita de casa, durante más de 49 años, se encontraban las últimos litros de este vino de Reyes, en condiciones perfectas, que a través de los años han adquirido mayor esplendor.

Bodegas Parra-GuerreroBrandy viejísimo Rey Sol, con más de 70 años, aterciopelado paladar, exquisito Bouquet, noble bebida. Y el Pedro Ximénez Parra Guerrero, Viejísimo que mi padre tenía para consumo propio y de las cuales nos habiamos olvidado por completo. Un tesoro que sin duda es parte de nuestra historia familiar, de la historia de nuestra provincia, de nuestra extirpe bodeguera que muchos llevamos corriendo por nuestra sangre y que hoy tengo el orgullo de haberlo podido embotellar la excasa cantidad de 20 ejemplares y de presentar en homenaje a mi familia Bodeguera. Un tesoro de Sacristia…

¡Que buen vino hacías abuelo! Ojalá y todos los bodegueros quieran y cuiden sus vinos como lo hiciste tú!.

Mi más sincero agradecimiento a Doña Isabel Parra de la Riva y Javier Parra de la Riva.