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El Gallo Azul y la Firma Bodeguera Domecq

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El Gallo Azul y la Firma Bodeguera Domecq

La confluencia de calle Larga y Santa María está presidida por el emblemático edificio conocido como El Gallo Azul, actualmente cerrado por reformas.

Unas reformas tan prolongadas en el tiempo, que han provocado que la junta de gobierno del Ayuntamiento inicie el expediente de caducidad de la licencia de obras, tal y como se publicaba en este medio hace varios días.

Su construcción se inicia en 1927, tras la expropiación del antiguo edificio que existía en el mismo emplazamiento, con el fin de ganar espacio público en el casco urbano. En ese mismo año, se publica en el boletín oficial de la provincia, el concurso público para la adjudicación del nuevo edificio.

Es el proyecto titulado “Diego Moreno Meléndez” el que gana la licitación. Promovido por la Firma Bodeguera Domecq y realizado por el afamado arquitecto andaluz Aníbal González Álvarez-Ossorio (1876–1929), principal referente de la arquitectura regionalista sevillana.

Un edificio de ladrillo visto, austero y dinámico, inaugurado en 1929, con una estructura de planta semicircular y dos cuerpos de altura. En su planta baja semiabierta destaca el pórtico de columnas de orden jónico en mármol blanco.

El primer cuerpo se divide en dos plantas con balcones divididos con pilastras corintias rematadas con vanos de arco de medio punto. El segundo cuerpo, más estrecho está decorado con dos jarrones de azucenas forjadas y un azulejo con el emblema de la Bodega.

Como curiosidad su lema; “Diego Moreno Meléndez”, nombre del arquitecto barroco jerezano y maestro mayor de obras en la ciudad, entre las que destaca la torre fachada de la Iglesia de San Miguel.

Esperemos que los daños causados por el abandono y la falta de actividad en años no afecten a su estructura. Su estampa está asociada a la ciudad y como tal, debemos preservarla.