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Entrevista a Serafín Cruces

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Entrevista a Serafín Cruces

Tal y como escribía Paulo Freire: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.

Nuestro entrevistado de hoy es una persona a la que le gusta dar lo mejor de sí a las personas que lo rodean. Una persona trabajadora, constante e imaginativa, a la que he tenido la suerte de conocer a mi paso por la Universidad de Cádiz.

Serafín Cruces es psicólogo y profesor de Psicología Social en la Universidad de Cádiz. Le encanta el cine y la música, ambas en su vertiente más amplia y ecléctica. Es de Jerez, pero ha pasado buena parte de su vida en Sevilla, de la que tiene excelentes recuerdos y muy buenos amigos. Serafín es un amante de los vinos de Jerez y de la provincia de Cádiz, que para él es un lujo inigualable por la cantidad de recursos que tiene y todo un tesoro por descubrir. Está rodeado de mujeres (sus hijas y su esposa) lo que le hace estar en permanente “minoría absoluta”, algo que lleva la “mar de bien”.

José Luis Baños: ¿Cuándo empieza tu vinculación con los Vinos de Jerez?

Serafín Cruces: Siempre he estado vinculado con los vinos de Jerez desde pequeñito. Raro es el jerezano o jerezana, mayor como yo, que no haya bebido vino en su infancia para “abrir las ganas de comer”, como decían nuestros mayores. Sin embargo, es hace un par de
años cuando me intereso por el vino de Jerez para abordar su estudio desde una perspectiva distinta. Creo que la ciudad ha vivido “mirándose el ombligo” ante un producto que es un auténtico tesoro, pero que no se ha sabido ni poner en valor, ni vender más allá de los mercados consolidados en número de ventas de nuestros vinos.

JLB: Llevas más de un año trabajando en el estudio de los hábitos de consumo y la evocación emocional del vino de Jerez ¿influyen los vinos de Jerez en las emociones de las personas?

SC: Cuando degustamos cualquier producto, además de la satisfacción que nos genera consumirlos, muchos de ellos además nos producen sensaciones que se encuentran vinculadas con emociones, con sentimientos, con recuerdos o experiencias que hemos vivido. Un producto como el vino nos genera emociones. Se habían realizado estudios con muchos tipos de vinos, pero no con los vinos de la Denominación de Origen del Marco de Jerez. Por tanto, nos propusimos ahondar en esta temática que seguro guarda una relación directa con la forma en la que el público se acerca a los mismos, incluso a las experiencias o emociones que buscan con su consumo.

Entrevista a Serafín Cruces

JLB: Como coordinador del estudio, explícanos los trabajos que estáis llevando a cabo.

SC: Empezamos un proyecto ambicioso que nació del grupo de investigación PAIDI de la Universidad de Cádiz de “Inteligencia Emocional HUM 843” liderado por la Profa. Rocío Guil, y de un proyecto del Plan Propio, también de la Universidad, que nos ofreció una primera financiación para comenzar nuestro trabajo. El equipo se conformó con los profesores Alberto Paramio, Antonio Fco. Romero, Antonio Zayas y la profesora Ana Merchán.

Intentábamos acercarnos al tema del vino y las emociones desde varias perspectivas. A todo esto se le sumó la ayuda del INDESS (Instituto de Investigación para el Desarrollo Social y Sostenible) de la mano de su Director, el Prof. José Antonio López y del IVAGRO (Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria) también de la mano de su Director el Prof. Carmelo García Barroso, al que hoy quiero aprovechar para rendir un merecido homenaje, sintiendo su irreparable pérdida y manifestando que ha sido el principal precursor, desde la Universidad, de buscar alternativas y desde múltiples perspectivas, a un producto como el vino de Jerez. Por último, y no menos importante, señalar al Consejo Regulador y al apoyo que, en todo momento, su director César Saldaña, nos ha brindado para hacer posible toda esta aventura.

La primera de ellas era poder conocer la actitud y el consumo de la población universitaria sobre el vino, intentando generar un perfil en relación al vino que se consume como también a los factores actitudinales que resultan relevantes a la hora de acercarnos al vino.

La segunda ha sido por un lado conocer si realmente el vino de Jerez es un producto bien conocido por la población confrontando tanto a población experta, como no experta en relación a catas ciegas (sin fase visual) de los distintos tipos de Jerez. Y, partiendo de este punto, conocer que emociones provocan en los sujetos experimentales y saber también las apreciaciones a nivel de identificación y valoración que hacen del producto cuando le falta información sobre el mismo.

Esta parte se entroncaba con la tercera, que era la utilización de medidas biométricas; en este caso el uso de la fijación pupilar a través del EyeTracker, para conocer los aspectos de branding que, de manera inconsciente, no volitiva, regula el proceso de adquisición del producto. Pero la pandemia, como para casi todo lo que estaba funcionando, ha supuesto un parón en nuestra fase experimental que ahora volveremos a retomar.

JLB: Aunque el estudio está en proceso, ¿podrías adelantarnos algunos datos o alguna percepción? Algo que quieras destacar.

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SC: Bueno, ya hay alguna publicación científica, así como el registro de una escala actitudinal sobre el vino (WASCR), pero no nos gustaría adelantar aún datos concretos ya que las fases de la investigación se encuentran vinculadas y podríamos generar distorsión y contagio con los datos.

Sí podemos adelantar que tenemos un producto que es tan complejo que cuesta mucho identificar. Esto es tanto una ventaja, ya que hablamos de algo con una cantidad de matices enorme, pero también es una desventaja pues es difícil poner en el mercado un producto dando a entender a nivel de marketing todas sus características. Nuestros vinos son una joya aún por descubrir.

 

JLB: Desde tu punto de vista, ¿cuál es la situación actual del Vino de Jerez?

SC: No soy un experto en temas económicos ni en temas de mercados. El COVID ha frenado eventos que hacen que las ventas de determinados vinos se disparen. Es cierto que el Consejo y algunas bodegas hacen, más por voluntad que por conocimiento o buen juicio, un aporte muy importante a la imagen de nuestros vinos. Eso es indudable, pero creo que habría que hacer más, contando con metodologías más relacionadas con el marketing y lo emocional para llevarlo a nuevos nichos de mercado y población de consumo.

Actualmente estamos viendo campañas y “promos” que empiezan a tocar en la fibra necesaria para sensibilizar a gran parte del mercado que desconoce nuestro producto. También es necesario poner en valor nuestros vinos; no podemos pagar 20-25 € por un Ribera y esa misma cantidad ponerla “en solfa” para un buen Amontillado, por ejemplo.

JLB: ¿Cómo crees que va a afectar el Coronavirus a los Vinos de Jerez?

SC: Entiendo que no debe de afectarle más allá de la imposibilidad de consumo con mucho público. De hecho, uno de los datos que se dispararon durante la pandemia fue el de consumo de vino en casa. Ahí es donde debe entrar el Jerez.

JLB: Un vino:

SC: Un Fino muy, muy frío, casi helado y/o un buen Amontillado.

JLB: Un lugar:

SC: Cualquier rincón de mi ciudad es un sitio excelente para tomarse una copa de Jerez… Incluso la cocina de mi casa, mientras cocino.

JLB: Una bodega:

SC: Eso sería como elegir entre una de mis hijas… imposible. Cuando hay bodegas tan maravillosas en nuestra ciudad, resulta imposible, además de osado, quedarse sólo con una.

JLB: Una anécdota relacionada con el Jerez:

SC: Pues fue en una visita de una rectora de una universidad rusa a una bodega de Jerez. Cuando fui a saludarla hice lo mismo que hacía con otras colegas rusas que ya conocían nuestra provincia, y fui a darle dos besos (algo que solemos hacer en nuestra cultura, pero en otras guardar la distancia física es muy importante).

Pues eso, que me hizo lo que vulgarmente se llama “una cobra” y el “planchazo” fue mayúsculo. Al resto de compañeras que conocía, sin problemas, con nuestro saludo afectuoso. Pero claro, tras ver la bodega y catar los vinos, la seriedad inicial se relajó, comentamos el incidente previo y nos despedimos con los dos besos de rigor, quedando para otra ocasión.

Es una anécdota que habla, mucho y bien, de la magia de nuestros vinos que ya algún escritor británico escribió en su momento…

JLB: ¿Qué es lo más importante que has aprendido en la vida?

SC: Uf. Vaya pregunta. He aprendido muchas cosas, pero quizás la más importante ha sido la de intentar ser o tener siempre una conducta y un comportamiento hacia los demás de respeto, de afecto y de búsqueda de su bienestar, del bienestar mutuo. Mi madre me lo decía más fácil. “Serafín, sé siempre bueno…”.

A veces es misión imposible y además nuestro nivel de vida no nos ayuda a ello, pero siempre está bien tenerlo presente cuando te mueves con los demás. Si generas bienestar a tu alrededor todo suele ser más fácil, más fluido…

JLB: ¿Hacia dónde camina el futuro del Vino de Jerez?

SC: Yo creo que el Jerez tiene todavía un recorrido enorme. Otra cosa es que tenemos que ajustar, producción, precio y mercado, ya que es un producto finito y que no se puede producir de manera masiva, pero sí, le queda mucho recorrido… Creemos que tenemos un producto que se conoce “Universalmente”; eso lo hemos oído de nuestros padres muchas veces.

Sin embargo, preguntas en muchos sitios y no tienen ni idea… eso es algo que hay que cambiar. La Coca Cola o la Pepsi sí la conocen en todo el mundo y no es un producto, ni por asomo, de la calidad de nuestros vinos… Quizás tengamos algo que aprender, y lo mejor, no hay que ir muy lejos para aprenderlo…