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Lo que queda claro tras las elecciones al Consejo Regulador

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César Saldaña

César Saldaña es el nuevo presidente de la institución con una aceptable mayoría de dos tercios, pero más allá de su elección está claro que ni bodegas ni viticultores han obtenido sus objetivos tras evidenciar una falta de liderazgo palpable desde hace años

Del proceso para la elección de presidente en el Consejo Regulador del Vino se puede extraer, a vuela pluma, una conclusión irrebatible: la falta de liderazgo manifiesta en las bodegas y en las cooperativas. Falta de liderazgo en el Marco de Jerez, en definitiva.

En el sector, a la hora de elegir presidente del Consejo, la patronal bodeguera, Fedejerez, tradicionalmente ha sido quien ha dado el primer paso. ¿Por qué? No vamos a descubrir nada si decimos que las bodegas, de una u otra manera, siempre han mandado en el sector y no solo por un tema económico, que también, sino por la formación y disponibilidad de cuadros propios, prestigio, presencia y renombre mundial… son muchas las variables que se pueden invocar, incluido el reparto de poder -de antemano- que ha garantizado habitualmente la constitución de los censos por ‘subsectores’ de los que sale la elección de vocales. Poco de eso queda hoy en Fedejerez, con una evidente ausencia de líderes entre sus bodegas asociadas, incapaces no ya de pergeñar una candidatura que interesase al resto de organizaciones sectoriales, sino siquiera de tener una candidatura propia unánime e indiscutible… y así es muy difícil. El vaivén entre Ricardo Rebuelta y César Saldaña, primera y segunda opción y luego al revés, ahí queda. A la vista está que ni siquiera había decisión de antemano sobre el carácter que debía tener la presidencia, su ‘traje’, ya que evidentemente Rebuelta significaba mantener la vis representativa de los últimos años con Beltrán Domecq, frente al carácter ejecutivo que sin duda es la ‘opción Saldaña’, nombre por el que al final se decantó Fedejerez sumándose a una mayoría que llevaba días fraguada por las cooperativas y las dos bodegas sanluqueñas representantes de la manzanilla.

Extraoficialmente se ha vendido que la mayoría de 5+5 que Fedejerez intentó a última hora con Asevi-Asaja era forzar demasiado las cosas, aunque no parece que hubiera sido muy complicado sumar a esa mayoría a la bodega José Estévez y tal vez una o dos cooperativas (o al menos su abstención). A este cronista le da la sensación de que ese “forzar demasiado las cosas” puede referirse tanto a la elección del Consejo como a la situación interna en que podía quedar Fedejerez con esta tensión, máxime tras la salida hace unas semanas de uno de sus principales asociados, la propia bodega Estévez, que lleva años pidiendo cambios estructurales en el sector y, harta, ha decidido marcharse de la patronal.

Da la sensación de que, por lo que al Consejo Regulador se refiere, las grandes bodegas están a otra cosa. No es ya el relato de los últimos hechos, sino que hace mucho que las cuestiones relacionadas con la institución parece que dan, por resumir en una palabra, como pereza. ¿Cuánto hace que los primeros espadas delegan su asistencia a los plenos del Consejo? ¿Diez, quince, veinte años? Es algo incuestionable. Ya se ha hecho referencia más arriba a que tampoco el cambio en la representatividad de los censos ha beneficiado a Fedejerez, está claro, pero antes cualquier modificación en ese sentido se peleaba muy duro ante la Consejería de Agricultura o los juzgados, donde fuese necesario. Ahora… ahora, cuando se trataba de convencer al resto más allá de la fuerza apriorística de los números nos encontramos con la patronal sumándose a última hora a iniciativas de otros.

Pero cuidado, hay que hablar de todos. El papel de las cooperativas, con siete representantes de hecho tras la modificación de los censos, también es más que discutible. Tras semanas esperando a que deshojara la margarita un posible candidato propio que nunca llegó pero que tiene nombre, apellidos y cargo, protagonizaron extraños movimientos antes de apostar por César Saldaña y “la independencia” que, desde su (último) punto de vista significa dicha opción frente a las candidaturas que podríamos definir como ‘de parte’. En realidad, las cooperativas también llevan años con alarmante falta de liderazgo, probablemente desde la primera descomposición de Aecovi-Jerez. En Diario de Jerez, Ángel Espejo ha recogido en informaciones previas a la elección de Saldaña que las cooperativas estaban dispuestas a que se dividiera el mandato de cuatro años en dos y dos, los dos últimos para alguien de su designación (¿no era Saldaña su candidato?), e incluso barajaban otra opción que era ceder abiertamente este mandato que ahora se inicia con la condición expresa de que dentro de cuatro años el presidente fuera nombrado por ellas. Vamos, que ante la falta de un perfil claro, preparado y convincente en el seno propio, a la vista de estas informaciones las cooperativas aspiraban a que uno de sus dirigentes hiciera una especie de MIR que le formase para desempeñar un cargo de esta envergadura. Las cooperativas llevan años hablando de reorganizarse, de hacer valer su fuerza, de dejar de hacer cada una la guerra por su cuenta, pero cuando llega el momento de la verdad excusan como “responsabilidad” su apuesta por una opción de compromiso… Visto lo visto, bastante que han mantenido la disciplina de voto.

Asevi-Asaja ha sido tal vez el grupo más coherente hasta el final. Desde punto y hora estos viticultores no querían un presidente ejecutivo y ahí se han mantenido hasta la votación definitiva. El queme que arrastran desde hace años por el precio al que se paga la uva en el Marco de Jerez hace que la asociación agraria se haya convertido en un grupo, digamos, bastante descreído sobre lo que se habla y se negocia. Hubo una opción al final con Ricardo Rebuelta –que también es asociado e incluso vocal suyo-, finalmente no salió y votaron que no a algo que no querían y que, en efecto, nunca contemplaron como opción, que era elegir a alguien de la casa –César Saldaña- y que, de facto, como director, lleva alrededor de una década al frente de lo que ocurre en el Consejo Regulador.

Cabe dedicarle unas líneas al propio César Saldaña, un hombre que lleva toda la vida en el Marco de Jerez, primero en empresas como González Byass y Sandeman y desde hace cosa de veinte años en el propio Consejo. Hace unos días le definíamos en este espacio como el ‘candidato no candidato’, el hombre finalmente de consenso o de compromiso después de que las organizaciones sectoriales representadas en el pleno fallaran a la hora de promover a sus propios candidatos. Tal vez Saldaña en realidad haya sido el hombre que siempre estuvo ahí y eso ha tenido el premio que, a buen seguro, colma una carrera profesional. La segunda opción de varios se ha convertido en la primera opción para todos.

Sobre el mandato que ahora se abre, lo primero que le viene a uno a la cabeza es hablar de continuismo, claro… No obstante, como ya se ha señalado más arriba, Saldaña lleva cosa de una década siendo el primer ejecutivo de la institución. Y estos últimos años han sido de profundos desacuerdos en el sector, de continuas caídas en las ventas, aunque también es cierto que con una leve mejoría en la rentabilidad del jerez y, sobre todo, una importante subida en su nivel de apreciación como producto, que ha pasado de ser considerado un vino anticuado a un vino ‘cool’, gracias sobre todo a la labor que se ha llevado a cabo con los grandes cocineros y sumilleres. Y ahí estaba Saldaña. Que ya no es director, ahora es presidente. ¿Que lo va a tener difícil? Seguro. Pero eso él ya lo sabe. Conoce perfectamente la institución, lo que cabe esperar de la Consejería de Agricultura y lo que cabe esperar del sector. De los problemas que deberá afrontar, qué decir, desde la eterna renovación del pliego de condiciones de las denominaciones de origen a lo que se ha venido encima con la COVID. Aunque al final, los grandes acuerdos deben ser cosa de las organizaciones sectoriales e incluso reconociendo que el Consejo Regulador no es el foro más adecuado para abordar determinados asuntos sectoriales -a falta de una organización interprofesional, una ‘rareza’, al parecer, con la que cuentan muchas denominaciones de origen-, el presidente modera pero también propone y prioriza… Personalmente, este cronista ve complicado que Saldaña emprenda las reformas estructurales que reclama parte del sector, al menos no el ‘programa de máximos’, como puede ser el de Jerez 100% en cada botella, pero es posible que veamos a un Saldaña más suelto y con menos servidumbres, digamos, de las que muchos imaginan. Al fin y al cabo, ahora es presidente y en ello han tenido tanto o más que ver los cooperativistas que las bodegas.

En definitiva, nadie, salvo Saldaña, claro está, sale fortalecido de las elecciones. Otra cosa será ver el juego que se produce a partir de ahora en el pleno, si la mayoría que ha establecido la presidencia se mantiene o si, por el contrario, se fraguan distintas alianzas en función de los temas que vayan pasando por el pleno, que es lo más probable. Se abre un período de cuatro años que probablemente será duro pero, seguro, necesariamente van a ser años de cambio y, sin duda, apasionantes para el sector.