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Caminando hacia la Navidad, que dulce manjar

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Caminando hacia la Navidad, que dulce manjar

Caminando hacia la Navidad, época de fiestas por el nacimiento del niño Jesús, nuestro Dios. Lo mejor es celebrarlo con unos buenos dulces típicos. Tengo curiosidad por los pestiños, dulce entre los dulces, pero… ¿De dónde nos viene esta tradición?.

El pestiño es uno de los dulces más antiguos de la cuenca mediterranea, lleva en su receta referencias de varias culturas: ajonjolí y almendras de los musulmanes, miel y su fritura en aceite de los judíos, trigo de los romanos.

Un manjar simple, harina con aceite amasada, frita en trozos pequeños que posteriormente se baña en miel. A través de los siglos, la receta ha ido evolucionando y se le han ido añadiendo ingredientes como vino de Jerez, canela o naranja.

Es curioso saber que la palabra Pestiño, significa molido, machacado y triturado, (su ingrediente principal es la harina, en este caso de trigo molido).

Un buen pestiño debe amasarse durante horas, trabajo laborioso y cansado, de ahí el origen de la expresión: -Que pestiño!- haciendo referencia a fatigoso, latoso.

Cuantas cosas encierra su nombre…

Caminando por estas calles jerezanas llenas de historia, me encuentro con la Pastelería Jesús, situada en la calle Bizcocheros. Me da miedo entrar porque está llena de ricas tentaciones, pero su propietaria, Sonia Jiménez, me invita a pasar así que aprovecharé para saber más sobre este dulce típico y sobre la historia de esta afamada pasteleria.

Pastelería JesúsA simple vista se sabe que los dulces son elaborados de manera natural. Harina, azúcar, chocolate, almendras o huevos. Cosa que se aprecia claramente en sus cremas pasteleras o dulces de yema y como no en sus pestiños, cuya receta ha seguido intacta desde la época de su abuelo, Don Fernando Jiménez.

Don Fernando nació en Arcos de la Frontera, aprendió el maravilloso oficio de la reposteria desde muy temprana edad, convirtiendose en Maestro Pastelero y regentando su propia pastelería en su pueblo natal. Su hijo Jesús Jiménez, heredó de su padre la gran pasión por la pastelería, continuando así la tradicción familiar. Un día Jesús, caminando por las calles Jerezanas se encontro con la antigua Pasteleria La Holandesa fundada en 1934 y que había sido cerrada. Entonces vió la oportunidad de adquirir el local y abrir su propio obrador. Así lo hizo y en 1990 vió cumplido su sueño.

Hoy en día, su hija Sonia Jiménez y Alberto Rodriguez, su marido, han continuado con este dulce legado, manteniendo la calidad, frescura y sobre todo la tradición de sus antepasados.

Me cuenta Sonia, que sus pestiños son elaborados con miel de Prado del Rey, “El Madroño” desde hace más de veinte años, dándole un toque especial con otros ingredientes como harina, aceite de oliva, almendras, vino de Jerez y matalaúva. Y algún ingrediente más secreto que no me cuenta como es lógico. Pero lo que les hace tan sumamente buenos es el cariño con el que son elaborados.

Caminando hacia la Navidad, que dulce manjarNos os quiero dar el Pestiño, así que caminaré hacia la cata. He decidido deleitarme con estos exquisitos pestiños y una buena copa de Brandy Rey Sol, edición limitada de más de Setenta años, ¡casi ná!. Un dulce de tanto nivel merece ir acompañado de otra exquisitez de nuestra tierra. He de decir que no siendo persona que le apasionen los dulces, me hubiera comido toda, pero toda la pastelería.

El primer bocado, una delicia. No es nada pesado, tierno, con textura, la miel le da un toque dulce no extremo, no empalagoso. Delicadas notas de matalaúva en armonia con la almendra. Se nota que este pestiño ha sido bien amasado, como debe ser.

El toque de vino de Jerez le pone la guinda, ¡una maravilla!. Me recuerdan a los pestiños de mi abuela Irene, así que acompañado del Brandy Rey Sol se produce una sinfonía magistral para el paladar y todos los sentidos. Recuerdos de madera vieja, avainillado, aterciopelado en boca, redondo. Un sublime maridaje.

Gracias Sonia y Alberto por endulzarnos la vida.